Date prisa

Esta vez no traigo consejos ni recomendaciones. Más bien todo lo contrario: esta es una entrada de auxilio, un S.O.S. a todas las madres y padres que, juntos o por separado, consiguen bañar, alimentar y acostar todas las noches a sus hijos a una hora decente. Porque de verdad, quiero saber, más bien NECESITO saber cómo lo hacen. Cómo lo hacen los demás para pasar largas tardes en el parque (que os vemos desde la ventana y sabemos a qué hora os marcháis) y, con todo, tener a sus retoños soñando con los angelitos antes de las 21.00. Que llevamos casi un mes de cole y aún no hemos conseguido dejar de meternos en lo que cualquiera calificaría de “horario adulto”.

Así que este es mi cuestionario:

– ¿Haces todo lo posible por llegar a casa antes de las 20.00?

– ¿Bañas o duchas a tus hijos y lo más rápido que puedes no siempre es lo más rápido que ellos quieren?

– ¿Preparas algo digno de cenar o lo calientas si la tarde se te ha dado tan bien como para dejarlo hecho?

– ¿La cena es conjunta de padre, madre e hijas o solo de madre e hijas, según el día?

– ¿Incluye agua, pan y postre, y el postre se alarga al infinito si no intercedes, cuchara en mano?

– ¿Pronuncias unas 80 veces el subjuntivo (convertido en imperativo) “venga” y otras tantas el plural “vamos”, estirando mucho las primeras vocales de cada verbo?

– ¿Cuando van a lavarse los dientes sacan, además, todo lo que hay en el armario mientras tú vas detrás como un autómata diciendo “no” y guardando?

– ¿Mientras hacen pis cantan todas las canciones del Cantajuegos y les entra la risa floja?

– ¿Aún así te queda humor para leer un cuento (o dos si son pequeños), darles agua otras cuatro veces y ofrecerles la manita después de apagar la luz?

Si la respuesta a todo lo anterior es “Sí”, entonces tu resultado tiene que ser las 22.00. Y si tienen que levantarse antes de las 8 de la mañana, entonces no llegamos a las 10 horas de sueño que, al menos con tres años, resultan insuficientes. Y aquí está el dilema. Si consigues hacer todo lo anterior más rápido, por favor deja un comentario más abajo y cuéntame cómo. Mi estabilidad mental y la de mi familia te lo agradecerán siempre.

Claro que quizás el quid de la cuestión está en este artículo cuya lectura recomiendo como curiosidad, como reflexión y porque plantea debates interesantes, por ejemplo la jornada intensiva para niños y mayores. Lo de comer a las 16.00 y que los niños se duerman pasadas las 22.00 es un socorrido tema de conversación cuando estás entre colegas europeos pero eso no quita para que te saquen un poco los colores.

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