Panarrea lo que pudieres. Y punto.

Panes_e5

Me perdí la Feria del Libro, la fiesta de fin de curso del cole, la invasión de las mariposas plusia, varias tardes de verano y mucha comida rica, pero a cambio he puesto otro sello en el pasaporte del panadero casero. Sé que resulta extraño: estás en Londres, tienes un día libre después de muchos de trabajo y eliges dedicarlo a un curso de pan (otro, sí) en lugar de pasear por Portobello (que los sábados hay mercado), ver un musical (que hay muchos) o salir de tiendas (que hay más). Pudo más el mono de horno y fueron más fuertes las ganas de meter las manos en harina, pero sobre todo de desconectar de mi rutina londinense. Conseguido.

La panadería en cuestión se llama e5 Bakehouse y está en uno de esos barrios donde no vas a menos que te sobre el tiempo en Londres o alguien te lleve. Estaba en mi lista de posibles cursos y a última hora alguien me hizo un favor y renunció a su plaza (thank you, whoever you are!). El local es en realidad el relleno de los arcos bajo la vía del tren, por un lado acera y por el otro, patio. Con encanto pero del industrial, ese tan londinense. Y muy popular, por lo que se ve.

In and out_e5

Al fondo del todo, al lado de la zona donde trabajan los panaderos, esperaban ocho alumnos ingleses y una portuguesa alrededor de Ben, el profe que nos tocó de los tres que se turnan para dar clase todos los sábados y domingos del año. Con gente preparando los postres junto a nosotros y la radio de fondo, la sensación era la de entrar en la cocina de alguien que te recibe un día como otro cualquiera y te dice: “Venga, ayúdame con el pan, que te enseño”. Siete horas de curso, cuatro recetas y 100 libras que dieron para un cuadernillo de teoría y recetas, un café con pan a media mañana, una comida vegetariana buenísima servida en el patio como si fuéramos de la familia, merienda con dulces de la casa alrededor de libros sobre pan y degustación final de nuestras obras con mantequilla y mermelada casera de ruibarbo. ¡Ñam, ñam y requeteñam!

Merienda_e5

Empezamos hablando de pan, de masas madre (me emocioné con el “Ouch!” a coro que entonaron mis compañeros al escuchar el triste final de las mías) y enseguida pasamos a las recetas: chapatas, bagels, pan de centeno y un tal Hackney Wild, que es básicamente una hogaza de trigo (como un pain de campagne o incluso un pan a lo Tartine con menos hidratación), para los que usamos distintos tipos de masa madre. No amasamos mucho, más bien fuimos intercalando plegados de unas masas con mezclados de otras, y nos dio tiempo a hornear todo menos el Hackney Wild, que nos llevamos ya formado para cocinar en “casa” (yo puse toda mi confianza en el cocinero de mi hotel, que ejecutó un estropicio de 5 estrellas).

Masas_e5

Y entre pan y pan, paseos al obrador para ver el local y cómo trabajaban los panaderos, que se gastan 2,5 toneladas de harina a la semana, ahí es nada. Venden pan en la panadería (claro) pero además proveen a restaurantes de la zona y llevan un ritmo frenético, y no son precisamente cuatro gatos los que trabajan allí. Mientras tanto, van sirviendo en la cafetería comidas sencillas, brunch, cafés, dulces y sandwiches, todo recién salido de sus hornos. El espíritu es el de una cooperativa de gente joven que se preocupa por comprar ingredientes orgánicos a productores locales y que no tiene más pretensión que la de trabajar mucho para hacer algo en lo que creen, creciendo muy poco a poco. Así se les llena el garito, claro.

Obrador_e5

Y no, quizás no aprendí mucho de la teoría, pero saqué un montón de cosas buenas: pasar un buen día haciendo algo que me encanta, sin más; comprobar que en todas partes hacemos lo mismo y seguimos las mismas “no pautas”; conocer gente maja con un interés común tan sencillo como es comer buen pan; practicar y perfeccionar técnicas; compartir chapatas en la cena, bagels en el desayuno y hogazas en la comida (eso creo que me lo agradece media Europa); constatar que me sigue gustando, y mucho, hacer pan. Quiero mi horno funcionando YA.

Y que me sigue gustando escribir en el blog, ¡aunque no lo parezca!

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