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O lo que es lo mismo: un brunch hecho con recetas de blogs. Ya que nos ponemos a usar anglicismos, hagámoslo en condiciones.

El brunch es un formato guay cuando tienes niños porque pueden picar lo que quieran y se come pronto, lo cual es ideal para que después echen la siesta o se pongan a jugar y dejen a los mayores seguir con lo suyo. Además, siempre he pensado que el desayuno es, con diferencia, la mejor comida del día, y me parece un lujo poder tomarlo tranquilamente y sin remordimientos. Si encima lo organizas en casa, lo pones todo bonito y recibes a casi todas tus mejores amigas juntas, se convierte en una festividad que marcar en el calendario y celebrar todos los años. No me cabe en esta entrada todo lo que disfrutamos ni lo a gusto que lo preparé.

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Como la cosa va de blogs, os dejo las fuentes de donde saqué todo esto. Estos son más o menos el orden y la estructura que sigo siempre que hago un brunch aunque de uno a otro cambio el menú, y tengo una gran asignatura pendiente que son los croissants. Pero es que, de momento, si hago croissants no hago nada más y creo que equilibro más la oferta así. Sano, ligero, variado, de temporada, ecológico, casero, equilibrado, nutritivo, rico, divertido y especial. ¿Me dejo algo?

– Para empezar, un zumo de naranjas sanguinas que me recuerda un montón a cuando era pequeña. Hay que aprovechar la temporada, que es corta, y ponerse coloraos a zumo sanguino.

– Fruta de nuestra cesta ecológica, porque sé que da mucho gustito tener la fruta pelada, cortada y servida, lista para comer.

– Lo obvio en un desayuno: cafés, tés, infusiones, yogur… Hay que tener surtido para responder a la demanda.

– La parte salada en este caso llevaba embutidos ibéricos, salmón marinado en casa, una ensalada de unos tomatazos increíbles de Disfruta & Verdura con aceite de oliva virgen extra, huevos revueltos (ecológicos) y una especie de salsa que hice con crème fraîche para acompañar al salmón.

– Me apetecía poner una ensalada nutritiva y diferente así que hice un apaño de esta de quiona con habas y aguacate que propuso hace tiempo El Comidista, la mía con hinojo y una vinagreta un poco más ligera.

– Para empujar todo esto, una cesta de mi pan estrella (una hogaza de trigo con masa madre), unos blinis con trigo sarraceno del blog El Invitado de Invierno con los que se aprovecha hasta el último gramo sobrante de esa misma masa madre (increíblemente esponjosos), y unos bagels (experimento rico aunque de ejecución mejorable) siguiendo esta receta de El Foro del Pan.

– Y para ponernos dulces y mojar en el segundo o tercer café, estos bizcochos de chocolate de webos fritos (los favoritos de toda la familia pero, sobre todo, de Adriana), un bizcocho de limón y semillas de amapola de Los colores del camaleón (¡oh, qué honor! me citan en mi propio blog, ¡jaja!) y un crumble de fresas y ruibarbo de lo más british con el que casi llegas a la hora del té y que viene directo del pedazo de blog Smitten Kitchen.

Si las de Sexo en Nueva York hubieran pasado antes por mi casa, nadie hablaría de Pastis. Claro que yo no sirvo Bloody Marys, que hay ropa tendida.

Brunch_delic

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