Tarta cumple

Tres años no son nada pero al que los cumple le otorgan un indiscutible poder de decisión. Por ejemplo, para elegir la temática de su tarta de cumpleaños. “De coratón”, que a Valeria le gustan mucho los “coratone”. En teoría es bastante fácil, sobre todo si compras un molde al efecto que te deja la forma niquelada. Y de chocolate, eso estaba claro desde el principio. Pero os digo que decorar una tarta de corazón para un cumpleaños viene a ser lo mismo que casarte de novia sin ir de novia o intentar vestir a un recién nacido con colores que no sean azul o rosa: muy difícil. Porque vivimos en una sociedad en la que no valen las medias tintas y cuesta distanciarse de lo previsible o de lo estándar. Así que ese era mi reto: cómo hacer que una tarta de chocolate infantil con forma de corazón no resultara una moñada de San Valentín ni una horterada de “Pastelerías Pepe”. Prefiero no pedir opinión, por si acaso.

Lo importante es que el bizcocho está muy bueno, así que os dejo la receta por si os apetece variar y luego ya os buscáis la vida para decorarla. Como casi todo lo que hago últimamente, está sacada del libro Short and Sweet de Dan Lepard. Viene a ser una versión algo más ligera de la típica tarta Sacher (que sale impecable con la receta de webos fritos) y a mí me ha gustado mucho, sobre todo la cobertura, que al estar hecha con agua en lugar de nata o mantequilla es menos imponente (yo creo que para bien, pero habrá quien piense que para mal; para gustos, las coberturas). Con estas cantidades sale un bizcocho más bien pequeño y, dependiendo del molde, no muy alto. Lo digo porque, si tenéis el típico molde redondo grande (de 24 cm o así), igual os interesa multiplicar por dos los ingredientes o, como hice yo, directamente preparar dos tartas. Caer van a caer, por eso no os preocupéis.

Ingredientes:

Para la cobertura:

· 100 ml de agua

· 150 gramos de azúcar glas

· 1 cucharada de cacao puro en polvo

· Media cucharadita de zumo de limón

· 100 gramos de chocolate negro (o de postres) en trozos

Para el bizcocho:

· 75 gramos de mantequilla en pomada

· 75 gramos de azúcar glas

· 2 huevos medianos

· 100 gramos de almendras molidas (el toque que le da la almendra es interesante pero es cierto que tiene un cierto “efecto mazapán”; si no os gusta, podéis sustituir una parte de la almendra molida por harina de repostería y listos)

· 50 gramos de harina de repostería

· Unos 6 gramos de levadura tipo Royal

· 100 gramos de mermelada de melocotón o albaricoque licuada con agua o un licor (no aplicable en este caso, que hay ropa tendida) para rellenar el bizcocho si os apetece. Yo no lo hice porque el mío era bastante fino como para andar cortándolo y rellenándolo, pero en todo caso bastaría con calentar la mermelada con un chorrito de agua y, cuando esté líquida, pasarla por un colador y dejarla enfriar.

Elaboración:

Empezamos preparando la cobertura. Para ello, mezclamos el agua con el zumo de limón, el azúcar y el cacao y lo ponemos al fuego en un cazo hasta que hierva durante un minuto. Apartamos del fuego y lo dejamos enfriar durante unos 5 minutos, tiempo que aprovechamos para picar el chocolate. Echamos los trozos de chocolate y removemos hasta que se disuelva completamente. Lo vertemos en una jarra medidora y lo guardamos templado.

Vamos precalentando el horno a 190 ºC.

Para preparar el bizcocho, forramos con papel de horno o untamos con mantequilla el molde de marras. Batimos la mantequilla con el azúcar y un huevo durante unos minutos, hasta que quede una masa cremosa. Aparte, separamos la clara de la yema del otro huevo y batimos la yema con la almendra molida y la mitad de la cobertura de chocolate. Incorporamos la yema+almendra+cobertura a la mezcla mantequilla+azúcar+huevo y lo integramos todo bien. Tamizamos la harina con la levadura y la incorporamos también a esta masa y, por último, montamos a punto de nieve la clara esa que nos quedaba por ahí sola y, con mucha suavidad y movimientos envolventes, la mezclamos con el resto. Vertemos la masa en el molde, la tapamos con un trozo de papel de hornear (para que no se forme costra, aunque tampoco pasa nada) y la cocemos durante unos 30 o 35 minutos o hasta que al pinchar con un palo de brocheta, salga limpio (dependerá del molde, claro).

Dejamos enfriar el bizcocho dentro del molde y, cuando esté frío, desmoldamos, lo cortamos transversalmente y lo rellenamos con la mermelada si nos apetece, lo tapamos y lo cubrimos con el resto de la cobertura de chocolate. Decoramos como buenamente podamos.

Y hablando de corazones… En otra entrada dejadme que os explique esto:

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