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Hola, me llamo Elsa y soy adicta a hacer bizcochos. Y tartas, magdalenas y galletas, pero sobre todo bizcochos, porque también soy adicta a comerlos. Ahora tengo este libraco de Dan Lepard con recetas de pan, pasteles y un montón de cositas dulces para ampliar el repertorio hasta el fin de los días, porque creo que se debe de tardar más o menos una vida en hacer todo lo que hay. Si os lleváis bien con vuestro horno, os lo recomiendo mucho.

Este es fresco y superjugoso, con el crujiente que le dan las semillas de amapola y un intenso sabor a limón. Cuando lo vi, enseguida pensé que es el que yo serviría junto con un té si tuviera una cafetería de esas de madera, que te reciben con olor a horno y una luz tenue en una lluviosa tarde de otoño. Donde suenan Leonard Cohen o Norah Jones y hay macetitas con flores, campanas de cristal y tarros de cerámica, y donde viene gente a la que le pasan cosas bonitas mientras se come este bizcocho.

Como en realidad soy traductora y no la regenta de un café en Nueva York, mi aportación va en forma de traducción de la receta de Dan Lepard:

Ingredientes:

· 225 gramos de azúcar glas (queda más rico, aunque menos bonito, con panela)

· 125 gramos de mantequilla en pomada

· 100 gramos de aceite de oliva

· La ralladura de tres limones (no uno, ni dos: tres)

· 4 huevos

· 50 ml de agua caliente

· 250 gramos de harina de repostería

· 2 cucharaditas de levadura tipo Royal

· 75 gramos de harina de avena (o avena molida)

· 30 gramos de semillas de amapola (en herbolarios)

· Para el almíbar: 100 ml de zumo de limón y 150 gramos de azúcar glas, más otro poquito para espolvorear al final

Elaboración:

Forramos con papel de horno o untamos con mantequilla o aceite un molde (en este caso, uno cuadrado de unos 20 cm de lado) y vamos calentando el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo.

Por un lado, tamizamos la harina con la levadura, incorporamos la avena molida y las semillas de amapola, y reservamos.

Aparte, batimos con las varillas la mantequilla con el aceite, el azúcar y la ralladura de limón hasta que quede una mezcla cremosa, y después añadimos de uno en uno los huevos y los vamos batiendo. Vertemos el agua caliente y mezclamos hasta que quede una masa suave. Incorporamos a esta masa los ingredientes secos (harina+levadura+avena+semillas) y terminamos de mezclar. Al molde y al horno, unos 45 minutos o hasta que al pinchar un palo de brocheta salga limpio.

Mientras termina de hacerse el bizcocho vamos preparando el almíbar disolviendo el azúcar glas en el zumo de limón en un cazo a fuego suave. Pinchamos el bizcocho aún caliente, con un palo de brocheta y mucho cuidado, varias veces (tres a lo ancho por cuatro a lo largo, por ejemplo) y vertemos el almíbar templado de manera uniforme por toda la superficie. Dejamos enfriar y espolvoreamos con azúcar glas antes de servir.

Es como comerse una limonada de verano en un día de invierno.

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