Nuestro abeto

Otro de los efectos de la crisis es que llevamos meses con el espíritu de la Navidad metido en el cuerpo, lo cual supuestamente nos anima a gastar pero también hace que cuando llegue Nochebuena ya no nos haga ni pizca de ilusión. Cuando estuvimos en Barcelona (a primeros de noviembre) ya vimos tiendas con decoración navideña y, cómo no, ahí estaba yo para “inspirarme”. En una de esas pequeñas tiendas del Born donde venden cositas de artesanía vi un árbol hecho con fieltro (en aquel caso era un cono muy grande forrado de tela) en el que tenían expuestos los adornos que estaban a la venta. Nosotros no hemos decorado nunca la casa en Navidad, porque no solemos estar aquí y porque… bueno, porque somos un poco “rancios” para estas cosas. Pero Adriana ya me había advertido de que este año quería árbol así que cuando vi esto encontré la solución a mi conflicto interior. De aquella tienda me traje a casa unos cuantos adornos y también la idea, con la intención de copiarla lo más dignamente posible con la colaboración de las peques.

Detalles arbol

Ingredientes y elaboración:

– Una caja de madera o de cartón que haga de base. Adriana me ha ayudado a forrar la nuestra con un papel de regalo muy bonito que he comprado aquí, igual que todos los adornos de papel. Seguro que encontráis cosas igual de bonitas en tiendas físicas cerca de vuestra casa, una es que es muy adicta a la compra online.

– Planchas de poliestireno expandido, o “porexpán”, “porespán”, “poliespán”, “poriespán”, que no nos ponemos de acuerdo. Nosotros las hemos encontrado en Leroy Merlin (creo que no llegó a 5 € el paquete), pero puede servir otra cosa. Con el porexpán hemos hecho una pirámide adaptada al tamaño de la base (triángulos isósceles cuya altura es el doble de la base… Arj, ¡que soy de letras!) y hemos usado cinta de carrocero para pegar los lados. No pasa nada si queda feúcho, que luego se tapa.

– Fieltro verde, de ese que pones encima de la mesa y te sale del alma un “¡envido!”. Con él hemos forrado la pirámide enrollándola literalmente en la tela (una única pieza de fieltro), de forma que queda rematada con un solo doblez que hemos pegado con pegamento Imedio especial tejido. Así queda más mullido, tiene más cuerpo y no hacen falta empalmes, aunque se necesita más tela. Yo compré 1,5 m (doble ancho) y nuestro árbol mide 80 cm de alto.

– Los adornos van colgados de alfileres. En nuestro caso, son los que trajimos de Barcelona, unos corazones de papel picado y copos de nieve, unas bolas pintadas con las manos de las niñas y decoración importada de Suecia por una tal Ikea. Navidad, Ikea y niños: tres conceptos que nunca deben mezclarse en la misma tarde.

¿No querías árbol? Pues toma dos tazas.

Dos arbolitos

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