A falta de huerto propio, en casa llevamos un año o así recibiendo todas las semanas una cajita (o varias, depende) de fruta y verdura ecológicas y como muchas veces me han preguntado quién me las trae y en qué consiste este sistema, aprovecho para explicarlo aquí por si a alguien más le es de utilidad. Que quede claro también que no pretendo hacer ningún tipo de publicidad ni me pagan por esto, solo cuento lo que a mí me va bien.

Nuestras cajitas vienen de Disfruta & Verdura, una huerta ecológica cerca de Tarragona. En su momento miramos también otras alternativas más cerca de Madrid, por aquello de la proximidad, pero la oferta de productos no era tan amplia como esta y era mucho menos flexible. También es cierto que los de Disfruta & Verdura han ido mejorando y ahora ofrecen la posibilidad de personalizar las cajas que recibimos, algo muy de agradecer si, como en mi casa, hay verduras menos celebradas que otras.

Más allá de las supuestas virtudes de la agricultura ecológica, eterno objeto de debate, a nosotros nos gustan este sistema y esta empresa en concreto por varias razones que priman sobre el precio, que sí creo que es superior (ligeramente o bastante, dependiendo de dónde compres habitualmente).

– La calidad en general es estupenda, y todo llega fresquísimo y en su punto de maduración entre otras cosas porque, aunque algunas cosas no las cultiven en la propia huerta, los productos no llevan un mes dando vueltas por España (por poner un plazo cualquiera).

– Es hipercómodo. Pides tu caja por Internet y todas las semanas, el mismo día a la misma hora, la tienes en tu puerta. La nuestra llega todos los martes a las 7 de la mañana de la mano de un repartidor con sobredosis de energía matutina para una mente como la mía que aún está con la legaña pegada.

– Estamos comprando directamente a pequeños productores locales, y de esta forma creemos que aportamos nuestro granito de harina. Uy, perdón… ¡de arena!

– Consumimos productos de temporada: más ricos, más baratos, más sostenibles, más de sentido común.

– De vez en cuando, descubrimos productos hasta ahora desconocidos para nosotros (están intentando recuperar algunas variedades autóctonas de su región) y consumimos otros que, aunque nos gusten, de otra forma probablemente no compraríamos en la frutería con la misma frecuencia.

A mí, además, me ayuda un montón en la organización de las comidas de la casa y el menú semanal, que ahora planifico en función de lo que voy a recibir y no al revés. Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

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