Este es un blog de cosas de niños, sí. Pero el tema niños lleva implícito el “no niños” (ese gran olvidado): qué hacer con tu vida en esos momentos (días) en que estás solo. De repente, una madre que ha tenido una dosis importantísima de maternidad durante muchos meses (años) se encuentra, por motivos de trabajo, muy lejos de su casa durante una temporada (larga). Y se da cuenta de que echa mucho de menos a sus hijas pero que le viene muy bien un cambio así. De rutinas, de horarios, de actividad, de país. De todo. El hecho es que, al cabo de una tiempo (semanas), la madre se da cuenta de que echa de menos la tan temida hora de acostar a las criaturas, e incluso que una vocecita la despierte (“Mamáaaaa, levántateeeee”) un sábado por la mañana (temprano). Y tiene muchas ganas de volver a casa, y de achuchar a sus hijas bien fuerte.

En fin, a lo que iba: el trabajo y la telematernidad me han dado estos días momentos estupendos con gente estupenda y alguna que otra grata sorpresa en forma de comida en buenos restaurantes (cuando ‘bueno’ no es sinónimo de ‘caro’, además).

San Francisco. Exterior. Día. Cebiche clásico con leche de tigre, causa limeña y chorrillona de atún con yuca y salsa de tamarindo en el peruano La Mar, en el embarcadero n.º 1. El menú, con postre y propina incluidos (el pisco sour iba aparte), poco más de 20 $. Fresco, ligero y con sabores intensos pero en su justa medida (más aún en un país en el que todo es excesivo, desde las especias que lleva el aliño de una ensalada hasta el número de coches que circulan por la carretera). Un 10 al sitio, al ambiente, a la presentación y a la calidad. ¡Y al pisco sour!

Cupertino. Interior. Noche. Pizza + palillos = Gochi, el lugar que más me ha sorprendido en mucho tiempo y donde además he pasado los mejores ratos de estos últimos días (¿a que sí?). Todo lo que he probado está espectacular pero si tengo que elegir dos cosas me quedo con la Hokkai Pizza (de pescado, salsa de puré de patatas y huevas de salmón) y la crème brûlée de té verde. Ambas increíblemente finas, crujientes, jugosas… y deliciosas.

Ay, que no, que dos son pocas: de propina, raíz de flor de loto en tempura. ¡Tomayá!

¡Gracias por las recomendaciones, la información, la compañía y el buen rollo! Merci! Obrigada!

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