Me gusta tanto esta foto que quiero ponerla aunque el verano ya se esté acabando de verdad y estos colores chisporroteantes pronto no sean más que el recuerdo de los días de luz y agua.

Las niñas suelen ser presumidas. Eso es así por mucho que nos empeñemos en lo contrario. No sé si es algo que va en los genes o si somos las madres las que se lo transmitimos desde pequeñas, inconscientemente. El caso es que las mías el cromosoma de la ‘presumidez’ lo tienen doble. Dales un esmalte con bien de brillantito y les habrás alegrado la tarde. Bien pensado, es mejor pintarles las uñas que dejarles el bote en sus manos, porque nunca se sabe dónde puede terminar… Eso sí: solo en pintar, quitar, corregir y volver a pintar, ponte bien y estate quieta, habrás pasado un rato entretenido y ellas se habrán sentido las niñas más importantes del mundo. Como cada vez que dedicas un buen rato a jugar con ellas porque esto, al fin y al cabo, no es más que un juego en el que les encanta participar.

Si tenéis niños y os habéis saltado la sesión de manicura, o si seguís con ganas de pintar cositas pequeñas, podéis colorear al famosísimo elefante Elmer (una buena idea es asociar colores con números para que los niños se guíen por ese patrón) o los globos de la película Up (¡me encanta!). Y, si se os acaban las ideas, podéis daros una vuelta por la página web de Crayola, que está genial.

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