Buscando en la oscuridad

22 dic

Captura de pantalla 2014-12-14 a la(s) 01.35.13Inauguramos la sección “Bebés” con mi pequeño gran descubrimiento en esta tercera crianza: los chupetes con TCRI (tecnología circular reflectante integrada), o lo que es lo mismo: una anilla que luce en la oscuridad. No tenía ni idea de su existencia pero cuando los vi en la farmacia me pregunté cómo algo tan obvio no se le había ocurrido a nadie antes. Los de Gonzalo son exactamente este modelo cuya marca, por cierto, no me paga por hablar de ellos; es más, esta marca ni siquiera sabe que este blog está hablando de ellos

No creo que sean necesarios muchos detalles sobre sus usos: doce de la noche, habitación a oscuras, bebé que llora, madre (o padre) que lo pasea en círculos concéntricos por la habitación, bebé que escupe el chupete: anilla que brilla en el suelo. Dos de la madrugada, habitación a oscuras, bebé que llora, chupete que no aparece: anilla que brilla en la cuna. Cuatro de la madrugada, habitación a oscuras, madre que entra a arropar, bebé del revés en la cuna: anilla que brilla moviéndose. No resulta descabellado pensar que las tres situaciones pueden darse en la misma noche. Podría incluso poner un ejemplo cada hora entre las 22.00 y las 7.00 y no estaría exagerando. Pero esa es otra historia que, por desgracia, ni estos chupetes ni ninguno pueden solucionar, salvo que incorporen SET (somnífero escondido en tetina).
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En las tiendas de las maravillas

14 dic

WonderlandNo sé si ya llego tarde para publicar una entrada sobre sitios en Madrid donde encontrar juguetes diferentes. Hace tiempo que tengo este par de tiendas en la cabeza pero hoy he ido otra vez a una de ellas y he vuelto a casa con prisas para deciros que no sufráis por dejar vuestros regalos para última hora: si salís de compras por el centro, aquí podréis huir de aglomeraciones y de sobredosis de plásticos, y disfrutar sabiendo que estáis comprando algo especial. Me gustan, además, porque representan unos proyectos tras los que se puede ver mucha ilusión y mucho esfuerzo, una pasión que va más allá de tener un negocio. A Adriana y Valeria les encanta Disney y no hacen ascos a los juguetes más comerciales, pero es necesario de vez en cuando mirar un poco más allá y ofrecerles alternativas. Para abrirles la mente y porque merecen la pena.

Wonderland_principalWonderland_desde arribaLa primera de ellas es Wonderland, por la zona de Antón Martín. Aquí encontraréis cuentos, material de papelería, muchos juguetes de madera (yo diría que lo menos visto del catálogo de Djeco, que se encuentra ya en muchos sitios), manualidades, puericultura, decoración infantil, todo para los fans de Hora de aventuras y muñecos de capricho. A mí me han encandilado los Funko Pop!, y ella se viene a casa conmigo (ojo, no para pasarle el marrón de resolver los problemas cotidianos con mis hijos):

Mary PoppinsMás metida en el barrio de Huertas está Kamchatka, especializada en juguetes de madera y juego educativo. Tienen realmente muchísimo material: disfraces y complementos, los clásicos juegos de Haba, montones de cuentos, planetas y estrellas, cocinas, árboles mágicos, trenes y herramientas… Lo difícil aquí no es encontrar algo que sorprenda y además sea bonito, útil y respetuoso con el medio ambiente. ¡Lo difícil es elegirlo!

No me queda más remedio que suscribir las palabras del siempre prudente y acertado padre de mis criaturas, que opina que es momento de acumular vivencias y no objetos. Pero, puestos a regalar objetos, podemos hacer que se conviertan en una preciosa vivencia.Katchatka_entradaKamchatka_planetas

Hola, me llamo Rolf.

10 oct

En Malakids

Adriana y Valeria se han pasado los últimos meses recordándome lo morruda que he sido por haber estado de vacaciones todo el tiempo. Qué risa. Unas vacaciones que no me han dejado tiempo ni para encender la tele o la radio, mucho menos para estar pendiente de lo que suena fuera de los circuitos comerciales (bueno, tampoco dentro). The Pinker Tones es ese tipo de grupos al que no llegas por casualidad sino que tienes que estar escuchando activamente o esperar a que te lo cuenten. Por suerte, ahí fuera existe gente maravillosa que tiene Whatsapp y sabe usarlo. Si no fuera por ellos, en esta casa seguiríamos con nuestras vidas como si tal cosa, orgullosos de nuestra modesta discoteca infantil y ajenos al fenómeno musical que iba a marcar nuestro verano de 2014. GRACIAS Y MIL VECES GRACIAS.

Porque The Pinker Tones también hacen música “para niños”, aunque en este caso la etiqueta se queda cortísima. Si buscas a Rolf & Flor, encontrarás dos libros-disco (en mi casa, el primero y el segundo) en versión bilingüe y con ilustraciones. Y ahora, los adjetivos: divertidos, marchosos, inteligentes, pegadizos, educativos, brillantes… Entre otras cosas porque, para variar, no dan por hecho que los niños son unos seres sin gusto ni criterio a los que les puedes vender una versión detrás de otra de lo mismo.

El primero fue el regalo de cumpleaños de Adriana y desde la primera nota nos enganchó. Ha sido la banda sonora de las vacaciones y, de vuelta a casa, la versión inglesa ya estaba completamente interiorizada. No tardamos en hacernos con el segundo pero, de repente, no sabíamos cuál preferíamos. Para salir de dudas, fuimos a verles en concierto al festival Malakids hace un par de fines de semana. Problema resuelto: nos gustan los dos, y no nos cansamos. Aunque desde ese momento estamos viviendo el primer episodio de preadolescencia de nuestra familia, con dos niñas de 4 y 6 años que se encierran en su habitación para pinchar música y cantar sin dejar entrar a los mayores… Bueno, si es esto no nos importa.

Ya sabemos decir “helado” en ruso, “cactus verde” con acento francés y “aurora borealis” en perfecto inglés. ¡Seguid llevándonos a muchos sitios con Rolf y Flor!

Con MarioFoto de la página de Facebook de The Pinker Tones

 

¡Suéltalos!

30 sep

Elsa letting it go

Por si aún no la conocéis, os presento a la Elsa más famosa de los últimos 30 años. Tiene superpoderes para convertirlo todo en hielo, canta una canción pegadiza que ya forma parte de la banda sonora de todas las casas del mundo donde viven niñas capaces de hablar, y ha conseguido que mi nombre se ponga de moda (es divertido ver la cara de orgullo de Valeria cuando sus compañeras me miran y me dicen alucinadas «¡Te llamas como Elsa la de Frozen!»).

Pero no quiero hablaros de esta Elsa, tan lejana y fría, sino de la otra, más visceral y, por desgracia, sin superpoderes. La que no ha escrito ni una línea en este blog en los últimos tres meses, que coinciden con los que ha disfrutado de una excedencia de su trabajo habitual para cuidar de sus tres hijos. Podría haber sido a razón de hijo por mes, pero no: todos a la vez, y todos en casa. Por fin ha llegado el momento de abrir las alas y dejar que los polluelos vayan saliendo, cada uno a lo suyo, al menos de 9 a 5. Las sensaciones que me ha dejado este periodo tan intenso son contradictorias (ha sido divertido aunque he perdido casi cualquier relación con el mundo exterior) pero, ahora que parece que estoy cerrando una etapa, creo que ha merecido la pena y me siento afortunada por haber podido disfrutar de estos meses de verano en casa, a pesar (o quizás precisamente por eso) de que tenía fecha de caducidad.

Y si pudiera ser esta otra Elsa, usaría mis superpoderes para congelar el tiempo y a mis niños justo hoy.

Déjà vu

30 jun

Dragón

El año pasado por estas fechas, sentí la necesidad de compensar a Adriana y a Valeria por una larga ausencia materna. Busqué un lugar de playa adonde llegara un tren directo desde Atocha y un hotel, y allí nos presentamos las tres dispuestas a disfrutar de cinco días de veraneo al más puro estilo mediterráneo. El plan era simple: desayuno con (mucha) calma, playa, baño en la piscina, comida, siesta, merienda, baño en la piscina, cena y fiesta loca, que consistía cada noche en ver los títeres que todos los veranos hay en el paseo marítimo y dar un paseo por la playa antes de volver al hotel. De noche y descalzas por la orilla. Llamad a asuntos sociales si queréis, pero hay momentos en los que no se le puede pedir más a la vida. Fue poner un pie en casa y empezar con el “cuándo volvemos, cuándo volvemos”… Y así hasta que encontramos un puente en junio para fichar este año, esta vez la familia al completo +1.

Buscando un destino playero-familiar para unos pocos días, en Peñíscola marcamos unas cuantas casillas: sol, buena y extensa playa, un pueblo bonito, ambiente agradable… Además, hemos dado con un hotel en el que ya casi nos sentimos como en casa, el Jaime I. Si una web es el espejo del alma, con esta os podéis hacer una idea. Y aquí también marcamos unas cuantas casillas, porque es pequeño, cómodo y familiar, está cerca del pueblo y de la playa, y se come mejor que en muchos hoteles que presumen de estrellas: zumo de naranja natural y café recién hecho en el desayuno, paellas, fideuás y platos de cuchara en las comidas, y un buffet de postres que abre bocas pero de asombro. No busquéis lujos, vistas paradisiacas ni miniclub; a cambio, encontraréis un trato familiar y un lugar honesto y bien mantenido donde los clientes son caras conocidas de un año para otro. El plan de veraneo es eldetodalavida.

Que nos hayan quedado ganas de tripitir es una buena señal.

El brunch en familia

30 may

 

Calle«Aceptamos niños y perros.»

Esa fue la consigna para que nos decidiéramos a salir a desayunar con toda la tropa al último garito de moda del barrio de Salamanca. Lo que en teoría iba a ser un brunch acabó siendo una comida ligera y temprana: ser familia numerosa se nos está dando lo suficientemente bien como para hacer planes urbanos de casi todo tipo pero no tanto como para ser capaces de saber cuándo empiezan. Creo que habríamos acertado de cualquier manera, porque por Fonty parece que no pasan las horas.

Para empezar, el sitio es bonito. Sencillo y bonito, y es la excepción que confirma que no basta con poner un par de lámparas industriales, un suelo hidráulico y una mesa de madera para hacer que algo sea acogedor. La sensación que transmite es la de un lugar de calidad, honesto y sin pretensiones; lo que ves en el mostrador está tan rico como parece (o más) y el personal, en su punto de atención. Me habían dicho que no hacían reservas pero me parece que ya están cambiando la norma en vistas del éxito, así que conviene llamar antes de ir. En estos días de primavera de verdad en Madrid es un complemento perfecto a una tarde o una mañana en el Retiro.

Limón y merengue

Los cinco estuvimos a gusto y los cuatro que tenemos dientes comimos (o desayunamos) a placer: para las pequeñas, unas tortillas que parecían sacadas de cualquier bistrot parisino, y para los mayores, una combinación peruana perfecta: sandwich limeño regado con pisco sour. De postre… cualquier cosa, pero tengo una especie de obsesión con la tarta de limón y merengue, y aquí la bordan. Y por si hacen falta más alicientes para ir con niños, el dato práctico: los baños son bonitos, amplios, limpios… ¡y tienen un cambiador que es lo más en diseño y comodidad! Como madre de tres, eso algo a lo que ya no presto mucha atención, pero es verdad que se agradece que en un sitio cuiden tanto los detalles.

Y para terminar, Adriana y sus pinitos con la fotografía hipster. En cuanto aprenda a tirar de filtros, le abro cuenta en Instagram.

Suelo

Solo cinco minutos

23 abr

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Como los que he encontrado hoy para escribir esta reseña para el Día del Libro. Ya no recuerdo cómo di con estos 25 cuentos para leer en 5 minutos. El caso es que me pareció que tenía un formato cómodo y que ofrecía unos títulos sugerentes, así que me lo llevé a casa. De primeras, Adriana y Valeria dijeron que tenía mucha letra y poco dibujo, acostumbradas como están a otros libros visualmente muy espectaculares. Pero nada más terminar de leer el primer cuento, decidí racionarlos a dos al día para que el libro nos durara un poco.

Aunque no siempre se leen en cinco minutos (porque… ¿y por qué?, ¿y por qué?, ¿y por qué?) son cuentos breves, sencillos y entretenidos, y todos tienen una sorpresa que a veces cuesta encontrar, lo que hace la lectura aún más interesante. Y además es un libro “de bolso”, o sea que puede servir también para llenar esos cinco minutos potencialmente peliagudos. Por ejemplo: en la sala de espera del médico. Un, dos, tres, responda otra vez.

Si os pica la curiosidad, tenéis dos de los 25 aquí.

¡Muy felices lecturas para todos!

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